Berlín recompensa a quienes llegan sin expectativas de otras capitales europeas. Los trenes U-Bahn y S-Bahn funcionan con sistema de honor pero los inspectores de civil emiten multas de 60€ — valida los billetes. El efectivo domina sorprendentemente; muchos restaurantes y bares rechazan tarjetas completamente. Los cierres del domingo afectan casi todo excepto restaurantes — abastécete el sábado. La cultura de clubs empieza después de medianoche y se extiende hasta el domingo por la tarde; los códigos de vestimenta apenas existen. La Isla de los Museos contiene tesoros UNESCO pero las entradas individuales se acumulan; los pases ahorran significativamente. Los döner kebabs aquí representan cocina berlinesa única, no solo comida rápida. Los apartamentos y alquileres superan a los hoteles centrales en valor y experiencia. El nivel de inglés es alto pero los intentos en alemán ganan aprecio. Barrios como Kreuzberg y Neukölln ofrecen más que el enfoque turístico de Mitte.