Praga se divide entre trampa turística y joya auténtica dependiendo de las elecciones. El Puente de Carlos a las 6am ofrece lo que las multitudes del mediodía destruyen. Las matemáticas de la Prague Card rara vez favorecen visitas cortas; calcula antes de comprar. La cerveza cuesta menos que el agua y sabe mejor — acéptalo. Los restaurantes del Casco Antiguo que anuncian "cocina checa tradicional" sirven importaciones recalentadas; aventúrate más lejos. El tranvía 22 traza una ruta escénica por los sitios principales por tarifa regular. Las actuaciones del Reloj Astronómico decepcionan comparadas con su reputación — míralo una vez, sigue adelante. Las casas de cambio cerca de sitios turísticos roban con tasas terribles; usa cajeros. La moneda checa — corona — sigue siendo esencial a pesar de la membresía en la UE. La cultura de pubs significa compartir mesas con extraños — abraza la experiencia comunal. Las excursiones de un día a Kutná Hora y Český Krumlov justifican el tiempo de tren.